LOS DINEROS LOCALES: CATALIZADORES DE
ECONOMIAS REGIONALES SUSTENTABLES
Por Robert Swann y Susan Witt
Traducido del Ingles por Francisco Gangotena (SWISSAID-Ecuador, Quito, 1999)
Barado en la octava Conferencia Anual "E. F. Schumacher" 1988
Redactado por Hildegarde Hannum
©Copyright 1988, 1995, 1999 por E. F. Schumacher Society, Robert Swann y Susan
Witt
E. F. Schumacher Society, 140 Jug End Road, Great Barrington, MA 01230 USA,
(413) 528-1737, www.smallisbeautiful.org/publications.html.
lntroducción por Nancy Jack Todd, miembro de la Juuta Directiva de la
E. F. Schumacher Society
En 1974 E. F. Schumacher pidió a Robert Swann que iniciara una organización
hermana a su Grupo de Desarrollo de Tecnología Intermedia (lntermediate
Technology Development Group), pero no fue sino hasta 1980 que Swann estableció
la Sociedad E. F. Schumacher en Great Barrington, Massachusetts. Este trabajo
constituye un eslabón directo con la filosofía de Schumacher y
es una encarnación tangible de su mensaje. Schumacher escogió
sabiamente. Robert Swann junta las destrezas pragmáticas de constructor
a su compromiso de vida por una economía comunitaria descentralizada.
Antes de fundar la Sociedad él trabajó con Ralph Borsodi en la
emisión de forma experimental de una moneda con respaldo en bienes, Exeter,
New Hampshire, un precursor de los dineros locales de hoy. En 1978 él
lanzó el Fondo de Inversión Comunitario, una de las primeras iniciativas
de inversión con criterio de responsabilidad social, anticipándose
a un movimiento nacional en inversión social.
Sus esfuerzos por los derechos civiles en 1960 condujeron a afianzar la tierra
para los granjeros afroamericanos. Con Slater King él fundó nuevas
comunidades en Albany, Georgia, usando documentos planeados en aquellos del
Fondo Nacional Judío. Como fundador del Instituto para las Economías
Comunitarias él ayudó a otros grupos alrededor del sistema de
consorcios de tierra comunitaria, lo que le ganó el título de
padre del movimiento americano de reforma de tierra. Él continúa
su trabajo innovador en la Sociedad, llevando los conceptos de Schumacher dondequiera
que va.
Susan Wítt dice que su trayectoria en la literatura le dio un invalorable
entrenamiento para promover soluciones comunitarias frente a problemas económicos.
Las historias contadas o escuchadas son las mejores herramientas para compartir
nuevas ideas dentro de la comunidad. Sus conversaciones con muchos grupos alrededor
del país están salpicadas con ejemplos cercanos a su casa de Berkshire.
Ella ha servido como directora ejecutiva de la Sociedad Schumacher desde sus
inicios, liderando los programas educativos nacionales al tiempo de permanecer
profundamente comprometida con la implementación de las ideas Schumacher
a nivel local. Ella es fundadora del programa de micro-préstamos SHARE,
administradora del consorcio de tierra comunitaria en el sur de Berkshire y
miembro de la junta de Great Barrington Land Conservancy y otras organizaciones
de Berkshire. En 1992 fue elegida como la primera presidenta mujer del Club
Rotario de Great Barrington. Sus fuertes raíces locales la han ayudado
a identificarse con la condición de personas indígenas. Ella fue
la primera en mover el trabajo de la Sociedad Schumacher con las personas de
Buryat en la orilla occidental del Siberias Lake Baikal cuando ellos se
esforzaron por desarrollar una economía autosuficiente acorde con sus
propias tradiciones.
La Sociedad Schumacher tiene documentos legales disponibles para quienes deseen
reproducir sus proyectos innovadores en sus propias comunidades. El presente
ensayo se basa en una de las lecturas de la Octava Conferencia Anual de la Fundación
Schumacher, presentada por Robert Swann, en 1988.
* * * *
E. F. Schumacher sostiene en Lo pequeño es Bonito: la economía
como asunto de la gente, que desde un punto de vista verdaderamente económico,
la manera más racional de producir es "de los recursos locales para
las necesidades locales". Jane Jacobs, una de las más avanzadas
estudiosas sobre lo regional de lioy, re-enfatiza el punto de Schumacher a través
de su análisis de considerar una región saludable aquella que
tiene como base la continua sustitución de importaciones. Una economía
regional bien desarrollada que produce para sus propias necesidades sólo
es posible cuando el control de sus recursos y finanzas está dentro de
la propia región. En la actualidad, la propiedad de la tierra, recursos
naturales e industria y la determinación de condiciones para el crédito
receptor se ha centralizado cada vez más a nivel nacional. Ahora todas
las grandes áreas urbanas encuentran que sus recursos económicos
son controlados desde fuera del área.
El sistema de la banca es una de las instituciones de la economía más
centralizadas y uno de los obstáculos más grandes al momento de
fortalecer economías regional o locales. Sin embargo la banca centralizada
es sólo una invención reciente. La tradición de pedir
prestado y prestar e imprimir dinero se desarrolló durante generaciones
en pueblos y comunidades rurales hasta formar lo que ahora llamamos sistema
bancario. Estos sistemas eran a pequeña escala, regionales y descentralizados.
El dinero impreso se estandariz6, o alcanzó niveles nacionales, en 1863
para levantar fondos para la lucha contra los Estados Confederados, pero no
fue sino hasta 1913 que un sistema central se formalizó con el Acto de
la Reserva Federal. La banca centralizada y el control de dinero recurrieron
a los bancos grandes y a, inversionistas adinerados quienes podían reunir
enormes y sin precedente sumas de dinero., Estos bancos en los centros de dinero,
con sus clientes industriales, podían pagar a los depositantes tasas
de interés más altas que lo que podían los bancos más
pequeños, y estos --a menudo bancos rurales- empezaron a enviar sus depósitos
a las ciudades grandes. El dinero nacional le hizo al dinero más fluido
y permitió a los dólares rurales apoyar el crecimiento industrial
urbano. Los acreedores rurales estaban] contentos con este arreglo hasta que
un granjero local no pudo pagar la fianza de un préstamo porque un banco
de Chicago estaba pagando a su banco dos veces la tasa de su préstamo
o hasta que un banco de New York cerró llevándose los ahorros
de un pueblo pequeño.
El dinero nacional facilitó la industrialización de los EE.UU.
que a su vez creó muchos trabajos; sin embargo, la centralización
del sistema monetario sirvió -a su vez- para centralizar los beneficios
del sistema.
El efecto en los granjeros pequeños y las economías rurales fue
devastador. La creciente crisis granjera es una manifestación dramática
de lo que es realmente una crisis monetaria que empezó en la depresión
profunda de los J870s y 80s y se consolidó en el Acto de la Reserva Federal.
Los créditos para el cultivo a pequeña escala y para negocios
rurales pequeños terminaron antes de la Depresión de los años
30 y el gobierno de los EE.UU. tuvo que crear la Casa Administrativa del Granjero
(Farmer's Home Administration) para ayudar a reemplazar -con impuestos- algo
del capital rural que se había perdido en las ciudades grandes.
La crisis de la vivienda es también, en parte, una crisis monetaria.
Los inversionistas colocan dinero en la tierra como un cerco contra la inflación,
lo cual acarrea a la tierra y a la vivienda costos más altos. Los precios
altos para la tierra son el factor principal en la presente escasez para solventar
la vivienda y pone a la mayoría de los norteamericanos fuera del alcance
de la propiedad.
El sistema de banca local y descentralizada de 150 años atrás
tenía la ventaja de la diversidad. El fracaso de un banco local -incluso
uno de New York- era un fracaso local y sus costos eran internalizados. Pero
hoy encaramos el fracaso de un sistema entero. Consideremos los billones de
impuestos pagados por el sistema nacional de seguro de depósitos para
salvar la industria de la banca, remarcando que billones más se agregaron
a la deuda nacional para salvar a los grandes bancos cuando los países
en vías de desarrollo redefinieron sus préstamos. Estos fracasos
sistémicos están llamados a ocurrir donde el control económico
en la forma de dinero local se ha centralizado y han sido entregadas para servir
las demandas de crecimiento.
Esta dificultad requiere de una reorganización de las instituciones económicas
para que ellas sean sensibles a las necesidades y condiciones regionales. Estas
nuevas instituciones descentralizaran el control sobre la tierra, los recursos
naturales, la industria, financiando de una manera justa a las personas que
viven en un área. Necesitamos crear la infraestructura, las herramientas
que animen la producción local para las necesidades locales. Los Consorcios
de Tierra Comunitaria (Community Land Trusts), trabajadores-propietarios, trabajadores-gerentes
de sus negocios, bancos locales no lucradores y dineros regionales son algunas
de las herramientas que construyen economías regionales fuertes.
Porque hemos aprendido a asumir que los dineros nacionales son la norma, un
dinero regional es quizás el menos comprendido de estas herramientas.
Jane Jacobs, en su libro Cities,and the weallh of nations (Ciudades y
el bienestar de las naciones) ve la economía de una región como
una entidad viviente en el proceso de extender y contraer un dinero regional
como un regulador apropiado de una menguada y flotante vida. Igual que una nación,
una región que no produce suficientes bienes para su consumo, termina
dependiendo fuertemente de las importaciones con las consecuentes devaluaciones
de su moneda. Las importaciones encarecen los costos, el intercambio es reducido
y la región tiene que pedir prestado, lo que cual significa que exporta
su capital e importa prácticamente todo lo que necesita. Pero si la región
está abasteciendo sus propias necesidades, entonces su dinero se fortalece
y mantiene su valor relativo en relación a otros dineros. Las importaciones
son más baratas y el comercio es más justo o incluso sesgado a
su favor.
Jacobs dice que los dineros son poderosos retroalimentadores de información...
y potentes gatillos de ajuste, pero en sus propias condiciones. Un dinero
nacional registra, sobre todo, información consolidada de su comercio
exterior. Esta retroalimentación informa a los diseñadores de
la política económica. Pero ¿debe la región industrial
de los Grandes Lagos o el cinturón de estados granjeros ajustar sus economías
de la misma manera como los estados de Sunbelt o el Valle de Silicón
de la Costa Occidental? Una parte muy significativa de la economía de
cualquier región se gobierna por un sistema monetario y bancario sobre
el cual los miembros de la comunidad tienen pequeño o ningún control.
La dependencia en los dineros nacionales actualmente priva a las regiones de
una muy útil herramienta auto- reguladora y permite una economía
estancada dependiente de una nación aparentemente próspera. Lo
que proponemos, en cambio, es el establecimiento de un sistema con la responsabilidad
de la comunidad.
Los dineros regionales no son una invención reciente su práctica
tiene siglos de vigencia. La historia de la así llamada era de la banca
libre data de cuando la circulación de muchas monedas fueron provocando
el sueño de Thomas Jefferson de una nación de pequeños,
independientes, autoconfiados granjeros que encontraron el crédito de
bancos comunitarios para producir y vender sus bienes. Incluso en los años
tempranos de este siglo, los bancos locales emitieron su propio dinero, lo que
según John Kenneth Galbraithincidió para el rápido
desarrollo de la economía americana.
¿En qué se diferenciaban esos bancos de los actuales? En que ellos
estaban localizados en pequeños pueblos, los banqueros conocían
a los clientes de manera personal a quienes hacían préstamos sobre
bases de su personalidad y no sobre sus condiciones individuales para responder
por el préstamo. Una diferencia más ¡la¡-nativa residía
en que cada banco podía emitir su dinero local. Al contrario de un dinero
nacional que fácilmente deja a la región en la cual su valor es
creado, el dinero local puede circular en una área regional limitada.
(Las monedas y capital locales no pueden viajar a los centros de dinero para
financiar los funcionamientos de corporaciones multinacionales o pagos de interés
en la deuda). Las decisiones del crédito eran hechas localmente en base
no sólo al conocimiento personal de los prestatarios sino también
de las necesidades de la regional en su conjunto.
Uno de los mayores argumentos contra la banca libre en los siglos decimonono
y vigésimo ha sido que algunos de estos bancos locales fracasaron y que
otros fueron manejados por los sinvergüenzas que imprimieron dinero para
especular con la tierra y hacer improductivos los préstamos. El sentimiento
era que esos abusos podrían ser controlados si el dinero hubiera sido
emitido de manera centralizada. Pero era unitaria una compartida confianza
en la responsabilidad y vigilancia comunalen lugar de la uniformidad que
se necesitaba. Bancos desarrollados comunitariamente como el Chicagos
south shore Bank o el Grammen Bank of Bangladesh levantaron una diáspora
intelectual ellos eran descentralizados y unificados. Las industrias de
ahorro y crédito eran uniformes.
La descentralización y diversidad tienen el beneficio de prevenir fracasos
a gran escala. Esto es tan cierto en la banca como lo es en el mundo natural.
Pensemos en semillas. Si diferentes semillas de maíz son plantadas por
diversos granjeros y una enfermedad ataca la siembra, algunas matas resistirán
y el maíz será cosechado. Pero si todos los granjeros han cambiado
a una nueva semilla híbrida y una quemadura pega al maíz, el resultado
puede ser un desastre extendido, una siembra fracasada. ¿Cómo
aseguramos esta diversidad en la banca? Como el economista Frederick Hayek ha
señalado, sería mejor volver a un sistema de banca que utiliza
diferentes monedas en competencia para mantener una banca honesta en lugar de
confiar en un sistema centralizado.
La depresión mundial de los años 30 provocó el surgimiento
de nuevas formas de intercambio que, entraron a competir con los dineros nacionales.
El pueblo de Woergel en Austria creó un sistema escrito que atrajo la
atención internacional. Sus habitantes estuvieron en capacidad de comerciar
mano de obra y materiales que ellos poseían, en lugar de chelines austriacos,
que no tenían, lo que les permitió salir de la depresión
en cuestión de meses. Las monedas locales esparcieron por todo EE.UU.
Un antiguo editor anterior de la Springfield Union en Massachusetts nos contó
la historia de una moneda emitida por su periódico. El era un simple
trabajador en el periódico durante la caída de los bancos de los
años treinta; él recuerda que el editor, Samuel Bowles, pagó
a los empleados del periódico en papeles que podían ser gastados
en las tiendas que anunciaban en el periódico y aquellas pagarían
sus anuncios con dichos papeles, cerrando de esta manera el círculo.
Estos papeles (bonos) eran tan populares que los clientes empezaron a preferir
los bonos -ellos veían a Bowles todos los días y tenían
más confianza en su dinero local que en los dólares federales.
El dinero de[ periódico mantuvo flotante la economía de Springfield
durante el período de cierres de bancos, facilitando transacciones comerciales
que funcionaron bien incluso más allá de la situación que
los originó.
Cuarenta años más tarde el economista Ralph Brosodi y Robert Swann
emitieron un dinero en el pueblo de Exeter, New Hampshire. El dinero estaba
basado en un estándar de valores que usaba treinta artículos diferentes
en un índice similar al Dow Jones Average. Se llamó la Constante
porque, a diferencia del dinero nacional, mantendría su valor con el
tiempo. La Constante circuló en el pueblo de Exeter por más de
un año, demostrando -como Borsodi lo esperaba- que las personas usarían
este dinero que no era el familiar billete verde. En su momento, este dinero
fue publicitado en Time, Forbes y otras revistas. Cuando fue preguntado por
un reportero si su dinero era legal, Bordosi sugirió que lo chequeara
con el Departamento del Tesoro, lo cual fue hecho por el reportero que recibió
la siguiente respuesta: no nos preocupa si él emite conos de pino,
con tal de que sea intercambiable por dólares, de tal manera que sus
transacciones puedan ser registradas para efectos de los impuestos.
Esto es todo lo que el gobierno requiere de un dinero local, y todo lo que un
dinero local requiere de una comunidad es confianza. Un dinero sólo es
tan fuerte como la confianza que las personas tienen entre sí en producir
algo de valor. La confianza está en el corazón de los éxitos
en Springfield y Woergel y Exeter. Borsodi suspendió su experimento después
de un año, pero él había logrado su propósito: demostrar
la aceptación local y verificar la legalidad de emisiones locales de
dineros no gubernamentales.
El sureño pueblo de Berkshire de Great Barrington, cuna de la Sociedad
E. F. Schumacher, ha dado pasos grandes hacia emitir una moneda de Berkshire.
Un grupo de discusión sobre economías regionales arribó
a la creación de una organización lo lucrativa llamada SHARE
COMPARTIR (Self-Help Association for a Regional Economy Asociación
de Autoayuda para una Economía Regional), con el número de miembros
abierto y una directiva elegida de entre sus miembros. El intento era establecer
una base orgánica para un dinero local.
El primer objetivo de SHARE, era hacer los préstamos productivos a personas
incapaces de avalizar su préstamo normal pero que poseyera un pequeño
negocio que produjera bienes y servicios de calidad para consumo local. Algunos
de estos negocios no podían lograr préstamos de bancos con tasas
del 15 y 1 8 de interés y SHARE determinó hacer los créditos
con costos bajos. Este tipo de créditos requiere que la comunidad esté
separada de¡ sistema de la banca. Los miembros de SHARE abren cuentas
de ahorro en el First National Bank de .Berkshire y esas cuentas son usadas
por SHARE para otorgar préstamos que coincidan con sus criterios. El
banco realiza los créditos y lleva la contabilidad, pero las decisiones
sobre los préstamos, bajo un único set de criterios sociales,
ecológicos y financieros desarrollados por SHARE, son hechos por la comunidad
de depositantes
Sue Sellew de Rawson, Brook Farm, hace un muy buen queso suave, con leche de
sus cabras y con hierbas que ella cultiva en su granja orgánica. Ella
solicitó un préstamos de USD. 5000 a SHARE para mejorar sus instalaciones
a standares del Estado, con el objetivo de que sus productos puedan ser vendidos
en tiendas y restaurantes.
Jim Golden amaestró a sus dos caballos a arrastrar madera y leña
de los bosques. Jim puede asegurar a sus contratistas que su madera será
tratada de manera ecológica y responsable y no sufrirá la tensión
indebida causada por un equipo pesado. El préstamo de SHAPE le permitió
completar un granero para el equipo.
Bonnie Nordoff tenía un record de crédito bajo pero a la vez tenla
una máquina de tejer y tenía talento para el diseño de
ropa. Ella teje suéteres, licras, calentadores y bufandas con diseños
coloridos y caprichosos, Su pequeño préstamo le permitió
un buen abasto de lana, con lo cual bajó sus costos de producción
y logró crédito de sus proveedores. Una vez reembolsado el crédito
solicitó un segundo para adquirir una segunda máquina de tejer.
Su negocio siguió creciendo y con un tercer crédito adquirió
una máquina para un empleado. Los primeros dos préstamos le abrieron
las puertas para acceder a un crédito del banco por lo que SHARE envió
a Bonnie al oficial de crédito del banco, quien aprobó el crédito
inmediatamente.
La mayoría de préstamos de SHARE no requieren más de $3,000.
Ellos se destinan al equipamiento o abastecimiento de materia prima y no para
sueldos o publicidad -todos ellos son préstamos productivos y no para
el consumo. Un maestro de piano compró un piano con los fondos de¡
préstamo para proporcionar lecciones en su casa, pero la aplicación
para comprar un piano para su uso privado se envió al oficial de crédito
del banco.
El programa colateral de SHARE es de fácil operación y de simple
réplica. Programas similares han empezado en todo EE.UU. usando el modelo
creado en Berkshire. El programa de padrino le ha dado éxito a SHARE:
cuando personas sin historial de crédito deciden entrar en un negocio,
ellos frecuentemente se vuelven a un miembro familiar como padrino, para un
préstamo. En lugar de prestar directamente el padrino ofrece una cuenta
de ahorro como garantía subsidiaria para un préstamo del banco.
El programa SHARE simplemente extiende el círculo de padrino,
creando una familia. Este círculo ha logrado una tasa del 100% de reembolso
en los créditos, ya que los créditos son pequeños y porque
los negocios arrancan con apoyo de la comunidad.
SHARE pone en las transacciones económicas una escala y un toque humanos.
Un periódico informa a sus depositantes 'lo que su dinero está
haciéndolo esta noche": su dinero está siendo usado localmente
para hacer queso o suéteres o criar a dos caballos grandes. En los fines
de semana miembros de SHARE visitan la granja de Sue Sellew donde las cabras
bebés mordisquean las llaves de sus bolsillos. Ellos regresan el siguiente
fin de semana con sus nietos y el próximo fin de semana sirven en la
cena queso Monterey Chevre. Este no es un queso cualquiera, es un queso con
una historia y los miembros de SHARE son parte de esa historia. Ellos piden
el queso en las tiendas locales y piensan en los suéteres de lana de
Bonnie al buscar un regalo especial y alientan a "sus" caballos en
los concursos en los que ellos participan. Estas relaciones económicas
locales animan modelos sociales que a su vez forman una singular cultura local.
Frank Tortoriello es el dueño de una fiambrería popular en Main
Street en Great Barrington. El buscó a SHARE cuando el banco le negó
un préstamo para mover su restaurante a una nueva ubicación.
Pero Frank no necesitó de círculo de padrinos de SHARE porque
él tenía su propio círculo en sus clientes. SHARE le sugirió
que él mismo emita los dólares de la tienda como un mecanismo
de autofinanciación. Las notas se comprarían durante un mes de
venta y se reembolsaran después que la tienda se haya mudado a la nueva
dirección. Una artista local Martha Shaw diseñó la nota
con la imagen de las personas moviendo la fiambrería de Frank. Las notas
tenían la inscripción: reembolsables por el valor de $ 10
en alimentos. La tienda no estaba en condiciones de reembolsar. todas
las notas al mismo momento, por lo que SHARE aconsejó a Frank que escalonara
el reembolso en el período de un año poniendo una nota de "válido
hasta tal fecha' en cada nota. Para evitar falsificaciones Frank firmó
cada nota como si se trata de cheques.
SHARE le recomendó que las notas se vendieran en $10 cada una, pero Frank
pensó que eso era demasiado negocio para la tienda y pensando en sus
clientes vendió en $8 dólares los bonos de 10; con este mecanismo
levantó $5 000 en treinta días: contratistas compraron sets de
bonos de la tienda como regalos de Navidad para sus trabajadores en sus construcciones;
los padres de estudiantes de la escuela cercana decidieron regalar bonos a sus
hijos; los banqueros que negaron originalmente el préstamo a Frank lo
apoyaron comprando los bonos de la tienda. Las notas aparecieron inclusive en
la colecta de la iglesia porque los fieles sabían que el cura desayunaba
en la tienda de Frank. Los clientes regulares estaban gustosos de meter el hombro
a una iniciativa que vieron era una cosa segura ellos sabían de
primera mano lo duro que había trabajado Frank y confiaron en su habilidad
para cumplir con los reembolsos. Frank reembolsó el préstamo no
en dinero duro sino en deliciosos sánduches de queso en pan centeno,
durante un año.
Jennifer Tawezinski, quien trabajó en la tienda de Frank, se llevó
la idea a su casa para compartirla con sus padres Dan y Martha Tawezinski, quienes
eran propietarios de uno de los dos mercados de hortalizas del área.
Los Tawezinski llegaron a SHARE con la idea de emitir bonos verdes
para ayudarse a encontrar alternativas para levantar invernaderos durante el
invierno. Los clientes comprarían las notas al final de otoño
para ser reembolsados en plantas o verduras cuando llegue la primavera o el
verano.
Al tiempo que esto ocurría el otro mercado de granjeros del pueblo sufrió
daños a causa de un incendio. Clientes de la tienda vinieron a SHARE
con la idea de emitir bonos para ayudar a los dueños del mercado a recuperarse
de los daños ocasionados por el fuego. SHARE sugirió que las dos
granjas emitan bonos de manera conjunta. Martha Shaw diseñó las
notas con una col en el medio rodeada por una variedad de otras verduras y una
leyenda: "confiamos en las gracias (In farms we trust")
y cada nota fue vendida en $ 9. El Comisionado de Agricultura de Massachusetts
viajó de Boston para comprar la primera nota de la granja y cinco redes
nacionales mostraron el ingenio de los granjeros yanquis para sobrevivir a un
invierno difícil. Un programa de alimentos (WIC) compró las notas
para repartirlas entre las familias como parte de una iniciativa local para
complementar el programa de comida federal. Las notas no llevaban el estigma
de "estampillas para comida" y la agencia sabia que estaba apoyando
al mismo tiempo a los granjeros y familias locales.
Las notas podían comprarse en cualquiera de las dos granjas e igualmente
podían ser reembolsadas en cualquiera de ellas. Al igual que con el sistema
de préstamos de SHARE, las granjas recibieron el ingreso de la venta
de las notas (entre 3 y 5 mil dólares) y ellos encontraron una base comprometida
de clientes que aún saliéndose de su ruta normal, encontraría
la manera de continuar comprando en las granjas locales en lugar de comprar
verduras provenientes de complicadas cadenas de supermercados.
Los bonos dólar de la fiambrería empezaron todo un movimiento
entre los habitantes de Berkshire que empezaron a optar por una serie de negocios
pequeños e independientes como una vía de consolidar y afianzar
la economía local.
La popularidad de estas experiencias llevó a que la Cámara de
Comercio de Berkshire decidiera realizar una campaña de promoción
de verano con el personal de la Sociedad Schumacher. Durante 6 semanas, por
la compra de 10 dólares en mercadería en los negocios participantes,
cada cliente recibió un bono. Los clientes podían usar los bonos
al igual que dinero en efectivo en cualquiera de las 70 tiendas participantes
de la promoción. El éxito del programa dependía de la energía
y cooperación de un grupo pequeño de comerciantes y principalmente
del sentido de comunidad entre los consumidores. ¡De los setenta y cinco
mil bonos entregados (que equivalían a tres-cuartos de un millón
de dólares) veinte y ocho mil fueron canjeados en los tres días
destinados al reembolso. Algunas familias agruparon varios bonos para un regalo
especial para un miembro de la familia. Las personas que salían el fin
de semana del reembolso se aseguraron de repartirlos entre los vecinos que los
podían necesitar. Un espíritu de festividad y excitación
llenó las calles y entre extraños se encontraron charlando amenamente
de cómo usar sus respectivos bonos.
A pesar de que estos bonos como los de la fiambrería y los de las granjas
representaron un gran cambio de actitud local hacia un intercambio alternativo
jugando con la imaginación de consumidores y productores, los montos
que se movieron no alcanzaron las cifras previstas por sus organizadores. Una
sugerencia de varios bancos del área dio un nuevo empujón a este
proceso. El comité organizador de la campaña de verano propuso
que los cinco bancos locales participen en un programa de crédito sin
intereses durante los días festivos de invierno, con lo cual todo el
flujo de compra se irla a las tiendas y negocios que aceptaban los bonos, ayudando
a consolidar los trabajos locales y guardando localmente los dólares.
El comité presentó la idea en una reunión con los banqueros
que a su vez propusieron que el comité creara una bono con un año
de duración y 10% de descuento en las compras. Los clientes vendrían
a los bancos a comprar bonos de $ 90, reembolsables por 100$ de compras o servicios
y finalmente los comerciantes depositarían los bonos de 100 por el valor
de 90$.
¿Pero cómo aclarar las cuentas de los bonos entre los cinco bancos?
El sistema de la Reserva Federal mueve los dólares (los cheques) entre
el banco receptor y el banco emisor. Este sistema es automatizado y guarda el
movimiento de¡ dinero nacional. Un dinero local necesita un sistema local.
Los banqueros propusieron la solución. Ellos dijeron " bien, nosotros
simplemente podemos caminar hacia otro banco y hacer el intercambio, de la misma
manera que lo hacemos con los cheques". Esto permitió a los banqueros,
acostumbrados a un altamente centralizado y rápido sistema, gozar reprisando
en pequeño la que constituyeron los primeros pasos de la banca, cuando
las transacciones estaban impregnadas de un espíritu cálido y
comunitario.
La Sociedad Schumacher y la Cámara de Comercio de Berkshire están
buscando conjuntamente los fondos para financiar el primer año de su
programa. Cuando el programa se asienta en negocios locales y sus clientes están
familiarizados con los bonos con validez de un año, la cámara
de comerciantes y la sociedad Schumacher trabajarán con los negocios
locales para desarrollar una manera adecuada de manejar los bonos. En el futuro
eventualmente pueden otorgarse préstamos con un interés bajo del
3% para cubrir los costos del servicio. Al contrario del actual programa de
SHARE que reside en pedir préstamo en dólares, un préstamo
en el sistema de bonos no pretende ningún tipo de ganancia. Un 3% de
interés puede animar nuevos y aventureros negocios como de procesamiento
de alimentos que de otra forma no podrían competir por lo costos altos
de inversión. Una emisión local puede empoderar a los residentes
de Berkshire para dar forma a su futuro económico, desempantanándolo
de tasas de interés altas y toma de decisiones sobre sus préstamos
en los alejados centros del capital. Cada pueblo puede ser un centro de dinero
y los problemas económicos locales tendrán soluciones locales.
En el verano de 1991 Paul Glover oyó una entrevista de radio con personal
de la sociedad Schumacher sobre los bonos-dólares de la fiambrería
y de las tiendas granjeras. La historia lo inspiró a emitir su bono 'Horas
de lthaca' en su ciudad natal de lthaca, Nueva York, como una manera de crear
trabajos más locales y más seguridad para los subempleados de
lthaca. lthaca Hours ha crecido desde esta pequeña experiencia surgida
en la base para actualmente alcanzar a más de mil personas y negocios
en los cuales se puede adquirir con bonos alimentos, trabajos de construcción,
servicios profesionales, cuidado de salud y artesanías. Cada lthaca Hour
tiene un valor de $10 -el promedio de sueldo por hora en Tompkins County-. Los
cinco mil billetes en circulación han aumentado los negocios locales
por varios cientos de miles de dólares.
Tanto la población como las tiendas que están de acuerdo en entrar
al sistema de la moneda Ithaca Hours recibe gratis 4 billetes (40 dólares)
para empezar sus transacciones; así mismo se anuncia sus nombres en el
periódico mensual del grupo. El periódico ofrece artículos
sobre economía local y relata historias de pequeños negocios caseros
que han prosperado aceptando el pago en bonos. Unicamente miembros del grupo
pueden publicitar sus negocios en el periódico y aunque el anuncio aparecerá
durante dos meses, solo cuesta 1/2 Hora ($ 5).
Los consumidores están obligados a ir de compras localmente
porque su dinero sólo lo pueden usar en Ithaca. Un granjero del mercado
que tenía dificultad de pagar sus cuentas durante el invierno, pudo hacer
un préstamo en Ithaca Hours a un colega que había acumulado más
notas de las que podía usar y prefería recircularlos en lugar
de guardarles ociosamente. La familia del granjeros pagó por el cuidado
del niño y otra serie de gastos y entonces reembolsó el préstamo
en el siguiente verano. La Unión del Crédito Alternativo en Ithaca
acepta reembolso parcial de préstamos en su moneda porque sus empleados
han aceptado recibir parte de su salario en Ithacas Hours.
Paul Glover ha abierto en el centro de la ciudad un banco de IH para regular
la circulación del dinero, proporcionar información de productos
que se pueden adquirir con la moneda, etc. Los organizadores trabajan con los
negocios locales movilizando los productos de fuera de la región y conectándolos
con otros productores. Este es el meollo de un programa de reemplazo de importaciones
que creará trabajos sustentables.
Un dinero local puede denominarse dólar o medirse en gallinas u horas
o cualquier otra denominación, con tal de que las personas sepan que
esos papeles les funciona como dinero- para adquirir bienes. El sistema
para funcionar requiere una dosis de confianza de que va a existir productos
disponibles a ser reembolsados con sus bonos. Para asegurar esta confianza la
sociedad Schumacher recomienda:
La organización emisora debe incorporarse como una entidad
no lucrativa para que el público entienda que el acceso al crédito
no debe ser monopolizado para ganancia privada. La organización debe
ser democrática, con la membresía abierta a todos los residentes
del área y una directiva elegida por los miembros,
Su política debe crear nuevos créditos a corto
plazo para propósitos productivos. Créditos productivos normalmente
son concedidos a 3 meses de plazo para alimentos o servicios que ya están
siendo producidos y están en camino del mercado; es decir, créditos
que podrán ser reembolsados en un tiempo muy corto.
El banco regional de la moneda local dee estar fuera del control
del gobierno para viabilizar que las decisiones sobre las inversiones sean hechas
de manera independiente por la comunidad,
El criterio social y ecológico debe ser parte de la
política de crédito. Los fondos de inversión de la comunidad
igualmente conjugan un positivo set de criterios sociales, particular a su propia
región. Estos fondos podrían unirse con otros bancos locales para
comenzar experiencias con dineros regionales,
Los programas de préstamo y los dineros locales deben
apoyar la producción local para las necesidades locales.
Los dineros locales pueden jugar un papel vital en el desarrollo de las economías
regionales diversificadas. Los dineros locales dan definición e identidad
a las regiones, animan las transacciones personalizadas entre vecinos y ayudan
a revivir culturas locales. Un dinero local no es simplemente una herramienta
económica; es también una herramienta cultural.
Los grupos comunitarios de Kansas, Boulder, Philmont. New York, están
emitiendo sus propias monedas y cada una está a la medida de su gente,
su cultura y productos de la región. Cada comunidad tiene su propia historia
de cómo y cuándo se organizaron y de qué esperan alcanzar
con su esfuerzo. Un miembro de la sociedad Schumacher que visitaba la experiencia
de Ithaca buscó la manera de gastar su dinero (Ithaca) antes de terminar
la visita, decidiéndose por una manualidad producida por una mujer en
su casa. La hija que le abrió la puerta supo que el visitante no era
de la zona y le preguntó: cómo es su moneda local?.